Donde habita la soledad...

El público pedía otra canción. Los bises habían sido debidamente cumplimentados y con los dos brazos en alto se despedía a la vez que se acercaba al bastidor dónde le esperaba su manager con una toalla blanca. Había dejado gritando a quince mil personas al tiempo que la banda seguía tocando una música repetitiva y espectacular anunciando el final del concierto con un sólo de batería y de guitarra apoteósicos.
Él con la toalla al hombro y acompañado por tres personas avanzó por el pasillo. Uno de los acompañantes le ofreció un vaso de Cola que no tardó en agradecer y en beber a toda prisa antes de entrar en el BMW que le esperaba con el motor en marcha y el aire acondicionado puesto.
El chófer le preguntó si estaba preparado y el contestó afirmativamente. Salieron del Parking y bajó la ventanilla para escuchar todavía a la multitud que coreaba su nombre. Eso le hacía más grande, más divo, más feliz.
Después de unos diez minutos llegaron al parking del hotel. El manager pidió la llave y la recepcionista se la entregó diciéndole al oído si había posibilidad de que le pidiera un autógrafo. El manager afirmó y él se acercó al mostrador, le preguntó el nombre , le hizo una dedicatoria , le dió dos besos y le dijo un piropo al oido.
Subieron a la tercera planta por el ascensor y el manager le dijo que si necesitaba algo estaría en la habitación 312 justo al lado de la suite que era la que ocuparía él.
Sabía que había llegado el momento de entrar en otra de las habitaciones donde habitan la soledad, el contraste más puro entre la multitud y la nada.
Se tumbó en la cama, todavía con la toalla sobre los hombros, mirando al techo. Su sonrisa se fue perdiendo poco a poco para convertirse en un gesto de aburrimiento, tristeza y agotamiento.
De pronto unas lágrimas corrieron por sus mejillas y cerrando los ojos quedó dormido.
De nuevo, como todos los días, escuchó aquella voz:
"¿Otra vez sólo? Eres la persona más solitaria que conozco. Eres consumido durante dos horas por miles de personas. Ahora todo desaparece y recurres al sueño para vivir tu realidad. Pues entra, eres bienvenido. Aquí puedes pasar desapercibido y nadie te parará para pedirte un autógrafo o una foto. La gente te querrá por como eres y no por lo que eres. Podrás comerte los donuts con la mano sin que mañana salga publicada la foto en cualquier revista del corazón con un absurdo titular. Sé bienvenido y procura que nadie te despierte."












Lidia Cervantes dijo
Lo que para unos es un sueño, para otr@s es una aburrida realidad... y viceversa. Aquí también, en el término medio está la respuesta.
Tremendamente descriptivo tu relato. Estoy segura de que leyéndolo a cada un@ le viene alguien a la mente.
Me gusta como escribesssss, pero... ¿Estás bien?
Un beso muy achuchao, so guapo
6 Julio 2009 | 02:13 PM