El sueño del seminarista

Besó su crucifijo de plata y, como hizo durante los dos últimos años, lo dejó en la mesita de noche. Apagó la lampara y comenzó su sueño.
Se encontró con ella a escondidas en aquél callejón sin salida donde el único sonido era el de los gatos buscando comida en los contenedores y el de algún transeúnte. Hoy la mirada de ella era de un color especial. Nada tenía que ver con los sueños de otras noches. Hoy eran unos ojos traviesos que escondían un secreto en papel de celofán. Él clavaba su mirada primero en su cabello rubio para luego ir haciendo un recorrido exhaustivo por su cuerpo sencillo y delicado, y así terminar con la vista fija en la profundidad de esos dos luceros misteriosos.
- Hoy quería preguntarte algo - dijo él.
- Adelante - respondió ella con la respiración acelerada.
- ¿Existes en la realidad o sólo en el mundo de los sueños?
Ella sonrió y con sus delgados dedos hizo callar su boca al tiempo que viajaba con los ojos cerrados a buscar los labios del pecado que encontró sin problema hambrientos de tanta hermosura, de tanta belleza y de tanto amor.
El despertador volvió a romper la magia de otra noche secreta.
Se sentó en la cama mirando fíjamente el crucifijo de plata. Sonrió, lo besó y con los ojos cerrados se lo volvió a poner.
Hoy tocaba clase de Teología , posiblemente la asignatura que más le gustaba.
Ya se empezaban a oir los pasos de los seminaristas al compás de las campanas que llamaban a rezar antes de comenzar la jornada de estudios.
















fdez_barrio dijo
EN OCASIONES LOS SUEÑOS REFLEJAN LO QUE DESPIERTOS INTENTAMOS REPRIMIR CON TODAS NUESTRAS FUERZAS, NOS MUESTRAN QUE ES AQUELLO QUE EN REALIDAD DESEAMOS Y QUE AUNQUE LO INTENTEMOS...SIEMPRE VAN A ESTAR AHÍ.
A VECES, LOS SUEÑOS SOLO SON SUEÑOS Y NADA MÁS...
SALUDOS
13 Septiembre 2009 | 11:31 PM